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Declaración de Esfuerzo Misionero

Creemos en el esfuerzo misionero.

Reconocemos que anunciar el Evangelio es una responsabilidad que nuestro Señor Jesucristo ha confiado a todos los creyentes. Por ello participamos activamente en la obra de sembrar la semilla de la Palabra de Dios en los corazones de las personas.

Entendemos nuestro llamado principalmente como un ministerio de siembra espiritual. Proclamamos el mensaje del Evangelio con fidelidad, con la esperanza de que esa semilla germine en la vida de quienes la reciben.

También reconocemos que el crecimiento espiritual de cada creyente ocurre dentro del cuerpo de Cristo. Por esta razón, cuando la semilla germina, otras iglesias y comunidades cristianas pueden cultivarla, acompañar el proceso de discipulado y participar en la cosecha espiritual que Dios produce.

De esta manera colaboramos con la obra más amplia de la Iglesia de Cristo en el mundo, confiando en que Dios es quien da el crecimiento y el fruto espiritual.

Principios que afirmamos:

  1. La proclamación del Evangelio es una responsabilidad de todo creyente.

  2. La siembra de la Palabra de Dios es parte esencial de la misión cristiana.

  3. El discipulado y el crecimiento espiritual pueden desarrollarse dentro de diferentes comunidades cristianas.

  4. Dios es quien produce el crecimiento espiritual y la verdadera cosecha.

Fundamento bíblico:

  • 1 Corintios 3:6
    “Yo planté, Apolos regó; pero Dios dio el crecimiento.”

  • Mateo 28:19-20
    “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…”

  • Marcos 4:14
    “El sembrador es el que siembra la palabra.”

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